1
Rostro Divino, ensangrentado,
Cuerpo llagado por nuestro bien:
Calma benigno justos enojos,
Lloran los ojos que así te ven.
2
Manos preciosas tan lastimadas,
Por mi clavadas en una cruz;
En este valle sea mi guía
Y mi alegría, mi norte y luz.
3
Bello costado, en cuya herida
Halla su vida la humanidad,
Fuente amorosa de un Dios clemente,
Voz elocuente de caridad.
4
Tus pies heridos, Cristo paciente
Yo indiferente los taladré;
Y arrepentido yo que te adoro.
Tu gracia imploro: Señor pequé.
5
Crucificado en un madero,
manso Cordero, mueres por mí;
Por eso el alma, triste y llorosa,
Suspira ansiosa, Señor, por ti.
