Become A Donor

Become A Donor
Lorem Ipsum is simply dummy text of the printing and typesetting industry.

Contact Info

684 West College St. Sun City, United States America, 064781.

(+55) 654 - 545 - 1235

[email protected]

Latest Posts

Word of God

 

A veces olvidamos que somos peregrinos en este mundo y que nuestra verdadera ciudadanía es celestial (Filipenses 3:20). Este texto es un recordatorio de nuestra identidad en Cristo y un llamado a no volver atrás a nuestra vida pasada de pecado. A través de ejemplos bíblicos como la esposa de Lot y Demas, vemos las consecuencias de anhelar lo que dejamos. Se nos insta a evaluar nuestro amor por Dios, a mantener una relación diaria con Él y a vivir con fidelidad, negándonos a nosotros mismos para seguir a Jesús.

La palabra de Dios:

A veces olvidamos que somos peregrinos en este mundo, que nuestra verdadera ciudadanía no es terrenal sino celestial. Como nos recuerda Filipenses 3:20, nuestra patria está en los cielos. Cuando permitimos que Jesús entre en nuestro corazón, renunciamos a nuestra vieja manera de vivir y comenzamos un proceso de transformación que durará hasta que Cristo vuelva o hasta el día que partamos de este mundo.

Sin embargo, tristemente, en muchas ocasiones, después de haber abandonado el mundo, seguimos mirando de reojo lo que sucede allí y deseamos ser parte de él nuevamente. Esta tendencia es peligrosa, como vemos en el relato de Lot. Cuando Dios advirtió a Lot sobre la destrucción de Sodoma y Gomorra, le dio instrucciones específicas de no mirar atrás y de escapar por su vida. La esposa de Lot desobedeció y, al mirar atrás, se convirtió en una estatua de sal (Génesis 19:26). Esto ilustra el peligro de anhelar lo que hemos dejado atrás en nuestra antigua vida de pecado.

Dios nos llama a no volver atrás cuando nos saca de un lugar de perdición. Él desea que sigamos adelante, creciendo en nuestra nueva vida en Cristo. El pueblo de Israel también sufrió las consecuencias de mirar atrás con nostalgia a su vida en Egipto, olvidando que allí eran esclavos. Su desobediencia y falta de fe los llevaron a vagar por el desierto durante cuarenta años antes de llegar a la tierra prometida (Números 14:33).

En el Nuevo Testamento, encontramos el ejemplo de Demas, quien trabajaba junto a Pablo en la labor misionera. Sin embargo, Demas abandonó a Pablo porque amó más las cosas de este mundo (2 Timoteo 4:10). Es triste ver cómo alguien que conoció el amor incomparable de Dios puede regresar a una vida mundana, despreciando todo lo que Dios ha hecho por ellos.

Biblia:

La Biblia es clara en cuanto a las consecuencias de conocer a Dios y luego volver al estilo de vida del mundo. En 2 Pedro 2:20-22, se advierte que aquellos que, después de escapar de la maldad del mundo mediante el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, vuelven a enredarse en el pecado, terminan peor que antes. Se compara su situación con un perro que vuelve a su vómito o un cerdo recién lavado que regresa al lodo.

Debemos evaluar continuamente nuestro amor por Dios y nuestro compromiso de negarnos a nosotros mismos para seguir a Jesús cada día. ¿Estamos amando más a Dios que al mundo? Cada uno de nosotros es responsable de nuestra relación personal con Dios y de mantener una comunión diaria con Él. Cuando las cosas del mundo comienzan a atraer nuestra atención y a ocupar el lugar de Dios en nuestras vidas, estamos en peligro de caer en un precipicio espiritual.

Vivamos cada día amando al Señor, negándonos a nosotros mismos y a nuestros deseos engañosos. Demostremos nuestro amor por Dios siendo fieles en lo poco, para que cuando lleguen las pruebas difíciles, podamos mantenernos firmes en nuestra fe y agradar a Dios.

Si has estado pensando en regresar a tu vida antigua, ¡detente y reflexiona! Nada ni nadie puede darte lo que Dios te ha dado. Vuelve a Dios, quien nunca se ha olvidado de ti y te espera con los brazos abiertos para ofrecerte su perdón y comenzar una restauración total en tu vid