1
Dios no nos deja huérfanos,
mas como prometió,
nos manda el Santo Espíritu,
que llena de su gran virtud
al ser que le esperó.
CORO
¿Ha venido a ti? ¿Ha venido a ti,
el Espíritu Consolador?
Dios convencerá al mundo del mal,
cuando venga el Consolador.
2
¡Oh! Santos, Dios os llama hoy
su plenitud tomad;
es para todos igual
el Santo Huésped celestial,
Espíritu de verdad.
3
Jesús promete un Pentecostés
a cada corazón;
postrados, pues, roguémosle,
y esperemos por la fe,
el prometido don.
4
Creyentes, para todos hay,
el gran Consolador,
y las señales seguirán,
en otras lenguas hablarán,
promesa del Señor.
