1
Tiernas canciones alzad al Señor,
himnos que lleven del alma la fe,
y hablen muy alto del férvido amor
que hay en el pecho del hombre que cree,
vengan trayendo ferviente canción,
niños y ancianos de Dios al altar
traigan a Él su corazón,
único don que podrá aceptar.
CORO
¡Cielo y tierra canten al Señor de las naciones!
¡Cielo y tierra canten al Señor de las naciones!
Y los hombres todos con alegres corazones
sirvan al Señor que vida y paz siempre les da.
2
Él es la fuente de toda bondad,
Él es la vida, la luz y el calor,
sólo Él nos libra de cruel ansiedad,
sólo Él aleja del alma el dolor;
digno es por tanto, que el hombre le dé;
gloria y honor que resuenen doquier,
vamos a Él, llenos de fe,
nos salvará con su gran poder.
